Nuestra metodología de trabajo se basa en un proceso de diálogo continuo entre el cliente, el taller y el ecosistema de DX. Creemos que la retroalimentación entre las partes genera una respuesta particular e innovadora, capaz de integrar las necesidades y las posibilidades de un proyecto.

Dentro de nuestro sistema de trabajo se desprenden las siguientes etapas:

 

-       Línea base proyecto; armamos un equipo capacitado levantar información en relación de entender  la necesidad del cliente y estudiar el marco regulatorio que rige el contexto del proyecto. A partir de esto formalizamos el encargo, generamos un contrato donde se explicitan los entregables, se planifican los tiempos y costos asociados.

-       Código Administrativo; le asignamos a cada proyecto un código de ingreso, el cual nos permite planificar y controlar los recursos necesarios para el desarrollo del proyecto.

-       Equipo Desarrollo BIM: armamos el equipo que llevará adelante el proceso de diseño. Lo componen 2 o más directores, 1 o 2 arquitectos desarrolladores y los especialistas involucrados en el encargo. Todos los profesionales, sus funciones y responsabilidades, son integrados en una matriz de roles BIM. (building information modeling)

-       Reuniones con el cliente: Para el entendimiento del encargo es necesario el continuo feedback del cliente, para esto planificamos reuniones periódicas con el fin de hacer que el cliente sea parte del desarrollo y resultado del proceso de diseño.

-       Reuniones taller DX; El equipo que lleva adelante un proyecto en particular lo expone al taller DX, logrando comunicación interna y retroalimentación del todo el equipo. Participan, en ocasiones según corresponda, asociados, especialistas o clientes.

-       Registro y Comunicación: Durante todo el proceso vamos generando registros del mismo, los  que por un lado nos ayuda a visualizar y revisar internamente  el proceso y por otro exponer nuestro trabajo al ecosistema DX nos trae intercambios más allá del Taller. 

-       Cierre proyecto; Al terminar un proyecto es fundamental hacer una evaluación, una instancia constructiva de revisión de las etapas y sus resultados, en términos de satisfacción del cliente y el equipo,  en relación al tiempo y al presupuesto involucrados. Cada encargo es conocimiento colectivo que alimenta a todos los proyectos del taller.